-Las sábanas del alba levantan mi sueño acariciado, rasgando las últimas sombras de la noche.
-Las sábanas del alba
levantan mi sueño acariciado,
rasgando las últimas
sombras de la noche.
II
_La mañana se abría fría
y absorbía el azul del cielo
en soplos sombríos,
y un vaivén de pétalos de rosas
depilados era por el viento.
III
-¡Flor mía!
decía angustiosa mi voz,
mía flor, de mi dolor,
la que viaja al umbral
del no se donde.
IV
Y elevose al infinito,
lejos… muy lejos
de mi alcance…
de ella perdía su fragancia,
mi aroma preferida.
v
Y tu tallo,
quebrantado pobre cuerpo,
atabas tus raices como manos
apricionadas en la tierra
te extinguias, dejando todo lo vivido.
vi
Allí…! allí estabas tu!
muy arrugadita,
delicada flor herida.
tus pétalos blancos,
teñían el rojo carmesí, agonizante y marchita.
vii
Tus hojas demacradas casi secas,
descansaban en las yemas
de mis manos temblorosas.
¡vive! te decia: ¡vive!...
¡tu no has muerto!...
es primavera… ¡vive!
pero el día era gris,
y observando sus hojas
me di cuenta que
había llegado el otoño…
viii
El diluvio de mis lágrimas
caía a tu tallo retorcido
como lluvias de invierno,
como queriéndo darte vida…
pero, mi madre flor murió.
ix
Clamé mis alaridos sentidos,
más fuerte que el viento
sentí en mis sientes
el pulso acelerado de mi corazón
recorrer todo mi cuerpo.
x
El cielo se aquietó
apiadándose de mi dolor,
calmó el viento y el tiempo,
y el minuto de silencio
reinó por un instante…
xi
Descanza ya tierna y sublime…
delicado botón de ternura, que con sus sensibles pétalos,
acariciaba mis noches tristes.
xii
Y en el yermo suave de la brisa
ambiente sereno y quieto,
susurra mi rostro con un beso
en un dolor agudo
que en el corazón se abre
para llora todo lo sufrido…
xiii
Hoy busco en el desierto,
un oasis…
una ilusión en donde guardar mis penas
busco un manantial
de frescas manos,
de un consuelo a mi suspiro
maternal caricia tuya…
xiv
La vejes de un poema
se detiene y aquieta
en el silencio de mudas conmociones
del rincon de los poetas
en donde alberga
un jardín de tumbas frias
llorando su pena viva…
huérfanos vivientes de marías
xv
¡!Ohhhh!!...tormentoso dolor..
agua pura rebaza de mis ojos..
candiles de mechas apagadas
errante delirio me sofoca…
xvi
Este hombre sufre…y sufre…
sed de la palabra madre.
¡oh!…mágico encanto
de aquellos que en su jardín
aún florece
La madre rosa mañanera
que despierta tu esperanza
al observarla cada mañaña
fresca, fuerte y viva,
la eterna rosa tuya!..
xvi
¡Flor lejana!
Soy tu semilla pura,
añorando tu abrigo,
núcleo, fruto tuyo,
que crecío en tu capullo,
recordando tu angelical sonrisa,
tu dulce voz de arrullo
los guardo en mi pecho
dormidos en mi cuna,
muy cerca de tu lecho,
nido de mi corazón y mi razón…
Creación.. Percy Gallegos Melgar

Profesor precursor de la tradición de Camaná, que motiva el arte y la cultura camaneja.
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