Ver Historial | Contactenos: Tlf. 95 8177777- alexhilario@drakoman.com
Computadoras

Pasó todo y no Pasó Nada

Enviada por : Emerson Cesar Valdivia Quispe en columnistas

Una historia personal... que definitiamente cambio mi vida

 


Posiblemente yo debía haber muerto a las 02:30 am., del día 30 de Noviembre  de 2006, menos de 48 horas antes de mi cumpleaños. Para poder contarles el escenario de mí casi muerte, tuvieron que entrar en acción una serie de factores:


Para aquel entonces estaba en Huacho, era verano, tenía amigos ajenos, tenía una novia mayor y decidimos ir a pasear.


 


Cenamos temprano, compartimos una botella de vino sus amigos de trabajo que fueron a conocerme, invitamos a su hermana a salir a dar una vuelta en la camioneta de uno de sus amigos (ella dudó, pero acabó aceptando la invitación), llegamos a tiempo para ver un concierto de noche en la plaza, compramos cigarrillos y disfrutamos de lo que quedaba de la noche.


Decidimos regresarnos a las 2 de la madrugada.


Marcos – el amigo fortuito-  cogió el auto para regresarnos a casa él no había previsto quedarnos hasta tarde. Puso música de Arjona –también me agrada la música del guatemalteco-  fuimos despacio, para que, en esos 30 minutos de camino, pudiésemos escuchar por lo menos 5 canciones.


En la carretera de doble sentido, pasando por en medio de pequeñas pueblos que a esa hora dormía, íbamos platicando de lo más tranquilo y de repente se me ocurre pedirles que me enseñen a manejar.


Luego de muchas negativas por parte de la hermana aduciendo que ya era tarde y tenía sueño; terminé imponiendo mi deseo y al principio no podía encender el maldito auto, sin embrago luego de 5 minutos ya era todo un experto al volante, y de repente, veo, como surgiendo de la nada, dos faros en el espejo retrovisor. Delante de nosotros, un cruce, debidamente señalizado con postes.


Intento pisar el freno, porque sé que el coche no va a conseguir su propósito; los postes cortan por completo toda posibilidad de adelantamiento. Todo esto dura apenas una fracción de segundo (recuerdo haber pensado “¡ese tipo está loco!”), pero no tengo tiempo de hacer ningún comentario. El conductor del auto (la imagen que quedó grabada en mi memoria es la de un Toyota, pero no estoy completamente seguro) ve los postes, acelera, me encierra, y cuando intenta corregir su dirección, se queda atravesado en la carretera.


A partir de ese momento, todo parece suceder a cámara lenta: él da una, dos, tres vueltas de campana. Luego el coche se sale de la carretera y sigue dando vueltas, esta vez a grandes saltos, con el parachoques de delante y de atrás golpeando el suelo.


Mis faros lo iluminan todo, y no puedo frenar de repente; voy acompañando al coche que va dando vueltas a mi lado. Parece una escena de la película, sólo que, ¡Dios mío, es real!


El auto da una vuelta más y se detiene, volcado del lado izquierdo, mirando hacia la carretera. Puedo ver la camisa del conductor. Me detengo a su lado, pensando sólo en una cosa: tengo que salir y ayudarlo. En ese momento siento las uñas de mi novia mayor clavándose con fuerza en mi brazo: me pide que por amor de Dios continúe, que me estacione más adelante, que el coche accidentado puede explotar o incendiarse.


Recorro 50 metros y me ayudan a estacionar por que aún no sabía. En la radio sigue sonando aquella música Arjona, como si no hubiese pasado nada. Todo parece tan surrealista, tan distante. Otro auto, que viene en dirección contraria, frena. Salta de él una mujer, nerviosa: sus focos también habían iluminado el incidente.  ¡Entonces llamé a los bomberos!


Fui ver quien era el accidentado, era un chico y solo había conseguido rasponazos, no parecía nada grave. Después de todo lo que he visto, después de seis vueltas de campana, ¡nada grave! Ayudamos a sacar al chico aturdido, se pararon otros conductores, en cinco minutos llegaron los bomberos, todo está bien.



Todo está bien. Una fracción de segundo más y él me hubiera alcanzado, me hubiera lanzado a la zanja, y ahora todo pintaría muy mal para ambos. Hubiera sido Fatal.


Al llegar a mi destino, miro las estrellas, en Huacho el cielo es muy hermoso y despejado. A veces hay ciertas cosas en nuestro camino, pero nuestra hora no llegó todavía y pasan apenas rozándonos, sin tocarnos, aunque sean lo bastante claras como para que podamos verlas. Doy gracias a Dios por hacerme entender que, como dijo Carlos, ha pasado todo lo que tenía que pasar, y no ha pasado nada.


Tal vez no hubiera regresado…



Se envio el 16 Abril 2009 y tiene 1544 Visitas

SOBRE EL AUTOR (emerson)

Joven Periodista emprendedor, versatil y altruista, con adicción a la lectura y a la musica de Ricardo Arjona.

Volver Atrás
ESCRIBE TU COMENTARIO U OPINIÓN

0 Comentarios para: Pasó todo y no Pasó Nada

Decamana.Com se reserva el derechos de Moderación de los comentarios vertidos en esta web social y colectiva, por lo tanto controle sus palabras al momento de comentar.
OJO, si hay comentarios injuriosos pueden reportarlo haciendo clic en el boton REPORTAR.
Los comentarios con direcciones web y/o correos electronicos seran moderados.


Publicidad

Ultimas 10 Noticias

Ultimas 10 Noticias Nacionales

Ultimas Comentarios de Noticias

Portal Turistico de Camana 2006-2010 - Desarrollado por Alex Hilario Tlf. 95 8177777 - 95 8889206 - Arequipa - Peru - Camana
E-mail:(Soporte) alexhilario@drakoman.com - E-mail: (Prensa) webmaster@decamana.com