| Camaná Lunes 1 de Diciembre del 2008 / Año de las Cumbres Mundiales / Usuarios en Linea 21 |
Muchas cosas suceden con tanta rapidez que no queda tiempo para reflexionar en sus consecuencias. Muchos cambios son positivos, pero otros solo tienen la apariencia de serlo por efecto de los medios que nos bombardean con su apología. Diferentes corrientes propugnan el individualismo, el utilitarismo, el materialismo, el relativismo ético, etc. En sí el egoísmo.
La típica ley del menor esfuerzo, gastar tiempo gastando estrategias de cómo tener mejores resultados sin hacer mucho, porque de esta manera las cosas son más fáciles y cómodas, la apariencia de eficiencia en nuestras acciones obviamente, sin tener en cuenta la justicia, dejando de lado como un mero ideal inalcanzable.
Y todo esto tiene una influencia social de las que no queremos hacer conciencia, porque a medida que “evolucionemos” nos vamos perdiendo en el camino. Hacemos lo que la sociedad nos dice que hagamos, hablamos como los demás hablan, nos vestimos como los demás se visten y estamos acostumbrados a no pensar, desde que los demás tampoco piensan, y tan solo seguir la corriente, convirtiéndonos tristemente en ovejas que siguen al rebaño, sin preguntarse porque lo hacen y sobre todo a donde se dirigen.
Tambien esta muy en boga que después de darse cuenta de todo esto uno tome la postura de la incredulidad, de la desesperanza, el dejar pasar, si realmente analizamos esta postura tomada por muchos, hay en ella cierta cobardía y egoísmo al no enfrentarse al statu, que callando muchas cosas por el qué dirán, dejando que otros hagan lo que debemos hacer, que otros traten de cambiar, que ellos carguen con el peso de las críticas y los temores y nosotros sin darnos por aludidos teniendo miedo, es seguro que lleguemos a la mediocridad sin decir si es negro o blanco, comenzamos a vivir en el facilismo, en el conformismo, olvidando que una de las razones por la que estamos en este mundo es para buscar el bien común, dejando de lado ese egoísmo de nuestra naturaleza caída y dando mas por aquellos que nos rodean.
Es posible que todos estos síntomas sean consecuencia de ciertos cambios que han marcado en nuestra sociedad fuertemente y estamos acostumbrados a pensar que nada de esto tiene solución, que lo mejor es seguir la corriente, vivir bien “al máximo”, disfrutando cada instante de la vida; pues solo se vive una vez.
En tal sentido, que no se repita la desorganización social, la prolongada demora, la falta de atención integral, puntualidad, responsabilidad, respeto, estima, visión y misión de quiénes somos y formamos parte de la comunidad de Camaná.
Esta postura se genera cuando se olvida por completo la base de nuestra fé; Jesús murió en la Cruz por nosotros, sufrió lo indecible y como perfecto Dios y perfecto hombre lo resistió, entregó libremente su vida por nosotros, aún así no nos damos cuenta que no podremos llegar a la felicidad si no cargamos nuestra cruz, o es que realmente creemos que ser feliz es tener muchísimas cosas, fama y reconocimiento de los demás, estas cosas son pasajeras, así como vienen así se van. Jesús nos dice “Amanse los unos a los otros como yo los he amado” y todo sufrimiento lo hizo nuevo ¿Por qué entonces nos es tan difícil aceptar que Jesús dio su vida por nosotros?¿Es acaso el egoísmo y el miedo a realmente dar la vida por nuestros hermanos?. Podríamos comenzar por respetarnos los unos a los otros actuando sin perjudicar a los demás; con caridad, atención ejemplas y relaciones humanas sin privilegio ni discriminaciones y menos con estériles adulaciones. (Gabriel Granda Neyra)
Destacado Profesional en Periodismo y Prensa escrita. Licenciado en Educacion, Colegiado en Periodismo, Actual Colaborador Periodistico del Portal Web de Camaná.
Decamana.Com se reserva el derechos de Moderación de los comentarios vertidos en esta web social y colectiva, por lo tanto controle sus palabras al momento de comentar.